San Nicolás: Ni de aquí ni de allá

Compartimos nota publicada en el diario EL BAMBA de Villa Carlos Paz

http://www.elbamba.com/secciones/interes-general/san-nicolas-ni-de-aqui-ni-de-alla/

Forma parte del ejido de Malagueño; sin embargo, los vecinos dicen sentirse «desolados».
Un sentimiento que hace eco también en el paraje Punta de Agua.

Si de distancias se trata, Villa San Nicolás está más próxima a Carlos Paz que a la ciudad de Malagueño. Cercanía que se traduce en atención médica y otros servicios por los cuales los vecinos eligen atravesar el cordón montañoso que los separa de la villa serrana.
Una «desolación» que podría interpretarse en términos territoriales, es también valorada por la escasez de prestaciones que, según sus moradores, reciben del gobierno local en materia de salud, obras públicas y seguridad, fundamentalmente.
Con más de 4 mil habitantes, este barrio cuya composición socioeconómica se ha alterado en los últimos años fruto de una intensa acción inmobiliaria, demanda para sí más respuestas de parte de un municipio que, en apariencia, los tiene olvidados.
Algo similar a lo que ocurre en Punta de Agua, paraje de alrededor de 500 vecinos entre los que se cuentan 250 menores. El lunes pasado,«La Juanita» cerró el paso de la ruta C45 para reclamar: «No tenemos agua, hace más de 40 años que esperamos la obra y en cada elección prometen y prometen», destacó Lorena López en calidad de vocera.
«El ministro Walter Saieg con pitos y flautas anunció su ejecución y le dejó al actual intendente Pedro Ciarez un cheque de 400 mil pesos diciendo que para agosto iba a estar terminada, y todavía no han empezado ni a cavar los pozos. Hace tres meses recién nos pusieron la luz, pero pusieron un trecho del camino, y en el otro sector seguimos a oscuras. El dispensario está abierto desde las 9 hasta las 12 del mediodía; pero solamente atienden lunes, miércoles y jueves; aparte se está cayendo a pedazos, no hay medicamentos, ni pediatras, hay una sola doctora para todos».

Como integrante del colectivo «Vecinos de San Nicolás», Lucas Bettiol afirma estar «exactamente en la misma. No hemos querido llegar al punto de tener que cortar la calle; pero seguramente va a pasar».
Ello, motivado por promesas de campaña cuya concreción vieron desvanecerse tan pronto como concluyeron las elecciones. «Unos quince días antes pararon las obras, hicieron tres cuadras de adoquinado y a nuestro entender las hicieron mal. Nos pasa lo mismo con el alumbrado público, la basura y el agua».
Y si la posibilidad de hacer «rancho aparte» para independizarse del municipio no es viable, al menos esperan la aprobación para conformar un centro vecinal que les dé voz propia y legitimidad a sus planteos. «En mayo presentamos los papeles pero hasta ahora no tenemos respuesta».
Como luego admitirán desde la institución educativa, «lo que más preocupa a los vecinos es la seguridad» y su otra consecuencia, la droga. «En muy poco tiempo se triplicó la población, es como que los servicios quedaron chicos para la cantidad de gente que hay», razonó Nancy Farías, docente de sexto grado.
Finalmente, y en una semana complicada para la administración cuya dinastía lleva tres mandatos consecutivos, el sábado 5 de septiembre los vecinos de TierrAlta se manifestaron en forma pacífica ante la imposibilidad de extraer agua del lago San Roque. Un impedimento judicializado por el gobierno de Villa Carlos Paz al entender que caducaron los plazos establecidos por ordenanza para la habilitación de las obras.

Antes y después
san_nicolas_barrio¿Qué cambió? El paisaje nicolense parecería ser el mismo a simple vista: agreste y precario si se quiere, pero no es necesario adentrarse mucho del «barrio olvidado», a metros de la Justiniano Posse, para notar el contraste. Edificios nuevos y modernos invaden la simpleza otrora característica de un San Nicolás que todavía tiene olorcito a pueblo, por más que muchos de sus habitantes renieguen de él.
Todo un desafío, el hacer convivir idiosincrasias tan opuestas en una sola escuela, la primaria General Martín Güemes: «Hay mayor variedad, porque la gente que estaba de antes sigue perteneciendo a una clase social media baja, con trabajos temporales, changas, y la gente nueva tiene profesiones, entonces se mezclan». Pero las diferencias «no se dan desde la escuela» sino más bien «se traen desde casa», advierte la docente a cargo del primario cuando la directora se ausenta.
El trabajo es mucho, incluyendo el comedor, de allí que celebran con creces que el colegio haya dejado atrás su tercera categoría para jugar en primera y con el ascenso poder contar con más profesionales: directora, vicedirectora y a futuro, secretaria pedagógica. Misma alegría para con el inmueble nuevo, ése por el que lucharon muchos años y pronto cumplirá su primer aniversario.
san_nicolas_escuela_primariaCuenta Nancy Farías que «el anterior tenía solamente tres aulas y una se usaba como comedor»; mientras que el secundario funcionaba en«aulas móviles»; como si por usar un adjetivo menos impactante a la coyuntura educativa que son los contenedores, la alivianara.
Más contentos entonces están los «herederos» al contar ahora por lo menos con baños de material y un techo que no estalle frente a las inclemencias climáticas; aunque las deficiencias no hayan dejado de ser muchas. Una copa de leche, aunque más no sea, piden a Paicor frente a la negativa de una estructura arquitectónica que los vuelve a sobrepasar: no tienen espacio siquiera para ofrecer el servicio.
«La calidad edilicia influye y mucho» dice la seño en este sentido. «Nosotros ahora podemos darle de comer sentados», prosigue mientras recorre las instalaciones y recuerda: «Allá se notaba más la carencia de elementos, porque nosotros como escuela tampoco se los podíamos brindar». Los más chicos llegaron a escribir sus conocimientos con tiza en un cuaderno que al cerrar seguro se les borraba; por el contrario, «hoy cuentan con netbooks».
Avances que desentonan, como las construcciones, una vez vuelto el niño a la casa. «Los problemas de convivencia de algunos chicos es porque detrás hay una realidad dura… violencia familiar, desempleo, droga. Si bien en el nivel primario no se detectan casos de consumo, sí se ven problemas con hermanos más grandes o papás».
san_nicolas_jardin_merenderoEs por ello que una agrupación de vecinos, a pulmón, decidió abrir un merendero que hace las veces también de rincón de contención. Cerca de 80 asisten los lunes y jueves por la tarde a la galería de una casa donde, pese a las vicisitudes económicas que exhibe su fachada, la nobleza de quienes la habitan es más grande. «Ojalá pudiéramos abrir más días» anhela María, una de las responsables, al tiempo que hace un llamado a la solidaridad. Leche, azúcar y chocolate son sus urgencias, pero «todo es bienvenido». Igual que para el ropero comunitario. Para colaborar, comunicarse al (03541) 15386319.

Lic. Lorena Moix
Lic. Lorena Neo Romero

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